Estado N° 140 (22 de julio de 2017).
Haber amado nos convierte en seres más luminosos, por más que esa relación hoy ya no exista. Porque amar nos exige mostrarnos como realmente somos, abrir nuestro corazón y exponernos a los sentimientos que el otro, tal vez, no comparta. Haber amado nos transforma en alguien mejor, purifica el alma y el aire que respiramos, nos deja vencidos y cansados cuando termina, pero nos hace más humanos. Amar, sin pedir nada a cambio, confiando en uno mismo, caminando por una cornisa o por una meseta, nos devuelve a la inocencia infantil que perdimos al crecer. Amar, aunque ese amor este condenado a muerte, es lo que nos salva la vida. ¡Feliz sábado!