Estado N° 134 (11 de julio de 2017)
No voy a mentir, he amado, tuve la fortuna de haber sentido profundamente por alguien la necesidad de darlo todo.
Y no fue una vez, porque tuve la oportunidad de curar mis heridas y abrir mi alma, de jugarme y apostar nuevamente, aunque me haya tocado perder.
¿Me tocó perder? ¿Puede decirse que es perder a haber tenido la ocasión de sentirme plena, total y siendo consciente de los riesgos que corría? ¿O gané por el simple hecho de haberme arriesgado a amar, a volar, a vivir la locura más hermosa del mundo?
Y no fue una vez, porque tuve la oportunidad de curar mis heridas y abrir mi alma, de jugarme y apostar nuevamente, aunque me haya tocado perder.
¿Me tocó perder? ¿Puede decirse que es perder a haber tenido la ocasión de sentirme plena, total y siendo consciente de los riesgos que corría? ¿O gané por el simple hecho de haberme arriesgado a amar, a volar, a vivir la locura más hermosa del mundo?
Pierde quien se aferra a un pasado que ya no existe, pierde quien se
queda en el rencor y no sana sus heridas, pierde la persona que se queda
con algo atravesado en el alma y lo esconde a si mismo/a, para ocultar
sus emociones y fingir que la vida sigue igual.
Y la vida cambia, se modifica, y nos modifica a nosotros con ella. Crecemos, maduramos y aprendemos a amar de otras maneras, desde otra perspectiva, con otra intensidad.
Confieso haber amado. Confieso haber crecido. Confieso que viviré para aprender hasta mi último suspiro. ¡Feliz martes!
Y la vida cambia, se modifica, y nos modifica a nosotros con ella. Crecemos, maduramos y aprendemos a amar de otras maneras, desde otra perspectiva, con otra intensidad.
Confieso haber amado. Confieso haber crecido. Confieso que viviré para aprender hasta mi último suspiro. ¡Feliz martes!
Comentarios
Publicar un comentario