Estado N° 82 (31 de marzo de 2017).
A veces tenemos miedo. Miedo a nosotros mismos, a equivocarnos, a salir heridos, a que la armadura no resista otro embate más.
Tenemos miedo y no lo reconocemos. Aparentamos ser fuertes, seguros, firmes, solo para que los demás no descubran ese temor. Nuestras dudas nos hacen temblar como una hoja, sin embargo nos lo guardamos para que nadie sepa cuán asustados estamos. Ni siquiera nosotros mismos.
Y no queremos admitir que cruzar el puente hacia lo que no sabemos, nos aterra. Porque la otra opción es quedarnos de este lado y volver hacia atrás. Y eso, amigos, es como pedirle a un esclavo que recuperó su libertad que vuelva a colocarse él mismo las cadenas que lo ataban a la infelicidad.
Tenemos miedo y no lo reconocemos. Aparentamos ser fuertes, seguros, firmes, solo para que los demás no descubran ese temor. Nuestras dudas nos hacen temblar como una hoja, sin embargo nos lo guardamos para que nadie sepa cuán asustados estamos. Ni siquiera nosotros mismos.
Y no queremos admitir que cruzar el puente hacia lo que no sabemos, nos aterra. Porque la otra opción es quedarnos de este lado y volver hacia atrás. Y eso, amigos, es como pedirle a un esclavo que recuperó su libertad que vuelva a colocarse él mismo las cadenas que lo ataban a la infelicidad.
Y no nos queda otra opción que jugarnos. Cruzar el puente, aún sabiendo
que es frágil, que a mitad de camino puede romperse, que podemos caer
sin saber si abajo hay un río o sólo piedras. Que quizás del otro lado
no haya absolutamente nada.
Ó, quizás, exista algo que realmente valga descubrir. Y, por esta sola posibilidad, debemos mirar a nuestros miedos de frente e invitarlos a seguir adelante con nosotros. Ignorarlos sería la locura más grande del mundo, y podría contarnos caro. Reconocer que tenemos miedo es, también, una forma de asumir nuestra cautela, pero no deben impedirnos seguir adelante. ¡Feliz y bonito viernes!
Ó, quizás, exista algo que realmente valga descubrir. Y, por esta sola posibilidad, debemos mirar a nuestros miedos de frente e invitarlos a seguir adelante con nosotros. Ignorarlos sería la locura más grande del mundo, y podría contarnos caro. Reconocer que tenemos miedo es, también, una forma de asumir nuestra cautela, pero no deben impedirnos seguir adelante. ¡Feliz y bonito viernes!
Comentarios
Publicar un comentario