Estado N° 48 (2 de febrero de 2017)
Pasado, presente y futuro se entrecruzan para formar la tela de nuestro destino. Todo lo que nos ocurrió trasciende de un modo o de otro, nos modifica y cambia las decisiones que el día de mañana pudiéramos tomar.
No podemos decir que jamás haremos algo, porque un día la vida nos puede poner ante una situación en la que, por las razones que fuesen, debamos quebrantar esa autopromesa y realizar aquéllo que pensamos y dijimos que no haríamos.
La vida, el destino, el universo, Dios, nos ponen a prueba y sin darnos cuenta nos metemos en una encrucijada de la que, tal vez, no podamos escapar y hacer eso que dijimos que jamás haríamos es la única opción para salir.
Esas pruebas nos fortalecen, nos hacen madurar y darnos cuenta de que el pasado siempre acomoda los hilos sueltos que quedaron por ahí, porque es la única forma de que la trama de nuestro futuro sea firme. ¡Feliz jueves!
No podemos decir que jamás haremos algo, porque un día la vida nos puede poner ante una situación en la que, por las razones que fuesen, debamos quebrantar esa autopromesa y realizar aquéllo que pensamos y dijimos que no haríamos.
La vida, el destino, el universo, Dios, nos ponen a prueba y sin darnos cuenta nos metemos en una encrucijada de la que, tal vez, no podamos escapar y hacer eso que dijimos que jamás haríamos es la única opción para salir.
Esas pruebas nos fortalecen, nos hacen madurar y darnos cuenta de que el pasado siempre acomoda los hilos sueltos que quedaron por ahí, porque es la única forma de que la trama de nuestro futuro sea firme. ¡Feliz jueves!
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