Estado N° 57 (20 de febrero de 2017).
De vez en cuando necesitamos silencio. Pero silencio de nosotros
mismos, para poder escucharnos internamente. Bajar el ruido que hacemos
para no pensar o no ver lo que estamos haciendo o lo que nos hace mal.
Necesitamos cada tanto, imperiosamente, huir de todo lo que nos aturde, salir de la postura de saberlo todo y recordar que solo estamos aprendiendo a vivir, cada uno de nuestros días.
De forma imprescindible, tenemos que acallar las miles de voces que surgen de nuestro interior, esos demonios con los que luchamos cada día, y que nunca nos recomiendan nada bueno, para lograr oir nuestra porfía voz, que es la única que nos da paz.
Necesitamos cada tanto, imperiosamente, huir de todo lo que nos aturde, salir de la postura de saberlo todo y recordar que solo estamos aprendiendo a vivir, cada uno de nuestros días.
De forma imprescindible, tenemos que acallar las miles de voces que surgen de nuestro interior, esos demonios con los que luchamos cada día, y que nunca nos recomiendan nada bueno, para lograr oir nuestra porfía voz, que es la única que nos da paz.
De
vez en cuando a paguemos todo a nuestro alrededor y dentro de nosotros
mismos, para poder sentir lo que realmente grita nuestra alma.
¿Extrañaban un poquito las reflexiones mañaneras? Jajaja! ¡Feliz lunes!
Comentarios
Publicar un comentario