Estado N° 171 ( 1 de diciembre de 2017).
"Estoy mirando atrás y puedo ver mi vida entera, y se que estoy en paz pues la viví a mi manera."
Hay épocas en nuestra vida que de repente detenemos nuestra marcha y, al mirar hacia atrás, vemos cuánto hemos avanzado. Que cosas dejamos, quienes quedaron en algún recodo, momentos que en su momento vivimos como cruciales y hoy el tiempo los lavó con el manto del olvido.
Hay épocas en nuestra vida que de repente detenemos nuestra marcha y, al mirar hacia atrás, vemos cuánto hemos avanzado. Que cosas dejamos, quienes quedaron en algún recodo, momentos que en su momento vivimos como cruciales y hoy el tiempo los lavó con el manto del olvido.
Es como mirar un álbum de fotografías viejas y vernos de pequeños, con
un rostro que tal vez nos cueste reconocer, con otro peinado, o en
nuestra naciente adolescencia con una mirada desafiante que quizás hoy
ya no tengamos
Y de repente aparece una foto en particular, que sabíamos que iba surgir, con personajes que en su momento nos movilizaron fuertemente. Esa foto es fiel testigo de las tormentas que atravesamos, los dolores que sufrimos y un hito en nuestro camino.
Sin embargo, al verla ya no tiene esa fuerza que tanto le adjudicamos. Quienes la integran ya no están en nuestras vidas y por algún motivo, supimos que se traicionaron a sí mismos. Que no cumplieron sus propios sueños.
Y ya no sentimos el dolor o la rabia que en algún momento pensamos nos iba a matar. Ya no sentimos nada. Y sonreímos porque estamos eso paz.
Entonces dejamos de buscar fotos. Cerramos el álbum y volvemos nuestra mirada al sendero que aún nos queda por recorrer. ¡¡Feliz viernes y feliz diciembre!!
Y de repente aparece una foto en particular, que sabíamos que iba surgir, con personajes que en su momento nos movilizaron fuertemente. Esa foto es fiel testigo de las tormentas que atravesamos, los dolores que sufrimos y un hito en nuestro camino.
Sin embargo, al verla ya no tiene esa fuerza que tanto le adjudicamos. Quienes la integran ya no están en nuestras vidas y por algún motivo, supimos que se traicionaron a sí mismos. Que no cumplieron sus propios sueños.
Y ya no sentimos el dolor o la rabia que en algún momento pensamos nos iba a matar. Ya no sentimos nada. Y sonreímos porque estamos eso paz.
Entonces dejamos de buscar fotos. Cerramos el álbum y volvemos nuestra mirada al sendero que aún nos queda por recorrer. ¡¡Feliz viernes y feliz diciembre!!
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