Estado N° 67 (5 de marzo de 2017).
No nos decepcionamos por lo que los demás hacen, nos decepcionamos
por las expectativas que nosotros ponemos en los demás y no se cumplen.
Proyectamos en otros lo que nosotros hubiéramos querido hacer y no tenemos en cuenta cuáles son los sueños que el otro tiene sobre su propia vida.
Quizás, al principio, nos dan el gusto de cumplir ese deseo inconsciente nuestro para no herirnos, para que nos sintamos orgullosos, para cubrir esa expectativa que marcamos sobre sus rumbos. Pero, tarde o temprano, el sueño propio de esa persona puja desde lo más interno para ser vivido y hacerse realidad.
Proyectamos en otros lo que nosotros hubiéramos querido hacer y no tenemos en cuenta cuáles son los sueños que el otro tiene sobre su propia vida.
Quizás, al principio, nos dan el gusto de cumplir ese deseo inconsciente nuestro para no herirnos, para que nos sintamos orgullosos, para cubrir esa expectativa que marcamos sobre sus rumbos. Pero, tarde o temprano, el sueño propio de esa persona puja desde lo más interno para ser vivido y hacerse realidad.
No nos va gustar que eso ocurra, porque hemos volcado nuestros propios
anhelos y frustraciones, nuestros sueños postergados, eso que dejamos a
un costado para cumplir obligaciones impensadas, en esa otra persona
sin considerar que es eso, otra persona, con sueños y proyectos propios.
Alguien que no está obligado a hacer nuestra voluntad.
Somos nosotros los que debemos aprender a dejar de poner expectativas de planes postergados en los demás y preguntarnos si somos capaces de intentar cumplirlos, si aún podemos alcanzar eso que nosotros deseamos y que no necesariamente, quiere el otro. ¡¡¡Feliz domingo!!!
Somos nosotros los que debemos aprender a dejar de poner expectativas de planes postergados en los demás y preguntarnos si somos capaces de intentar cumplirlos, si aún podemos alcanzar eso que nosotros deseamos y que no necesariamente, quiere el otro. ¡¡¡Feliz domingo!!!
Comentarios
Publicar un comentario