Estado N° 94 (25 de abril de 2017).
Solemos creer que tenemos la vida por delante, que podemos postergar
cosas y dedicarnos a algo más urgente, total algún día, cuando tengamos
tiempo, porque lo urgente tiene prioridad sobre lo importante.
Jamás pensamos que, quizás, ya no tendremos tiempo para dar ese abrazo que dejamos para otra oportunidad por orgullo, soberbia o idiotez. No imaginamos que no habrá otra ocasión para pedir perdón, disculpas o solucionar un malentendido. No creemos que el beso que negamos por vivir apurados, nunca más se materialice.
Jamás pensamos que, quizás, ya no tendremos tiempo para dar ese abrazo que dejamos para otra oportunidad por orgullo, soberbia o idiotez. No imaginamos que no habrá otra ocasión para pedir perdón, disculpas o solucionar un malentendido. No creemos que el beso que negamos por vivir apurados, nunca más se materialice.
Negamos la muerte como si fuera algo que no nos sucederá, como si no
pensar en ella la alejse de nuestro rumbo. Pensamos en ella como eso que
le pasa al vecino, como si fuera una cosa imposible que ocurre
únicamente en la televisión. Como si cerrando la ventana pudiéramos
negar su existencia y su probabilidad.
La muerte nos recuerda, precisamente, que estamos vivos, que en realidad no tenemos tiempo para perder y que estamos aquí para ser felices y cumplir nuestros sueños. ¡Feliz martes!
La muerte nos recuerda, precisamente, que estamos vivos, que en realidad no tenemos tiempo para perder y que estamos aquí para ser felices y cumplir nuestros sueños. ¡Feliz martes!
Comentarios
Publicar un comentario