Estado N° 17 (31 de diciembre de 2016).

Cuando vemos nuestros recuerdos, ya sea en fotos viejas o en las redes, nos damos cuenta de las cosas que hemos hecho, de los imposibles que hemos superado, de cuánto camino hemos recorrido.

El último día del año acostumbramos a hacer ese balance, a reírnos de nosotros mismos, porque mientras caminamos no podemos mirar hacia atrás.

A lo largo del tiempo he armado un placard, dos mesas de luz, he pintado un auto a rodillo, armé una hidrolavadora, tejí remeras, gorros y puloveres, pinté mandalas, tuve una motito, un auto que se caia a pedazos, otro auto con el que aprendí que las peores cosas te pueden pasar en el momento y lugar mas inoportuno. Use una bicimoto, me accidenté, nací de nuevo, bajé cambios, aprendí que tenia mucho que modificar, llegó mi primer auto nuevo, conocí a quien me haría dar un vuelco en mi vida. 

Escribí, escribí mucho, reclamé, tuve mi segundo auto nuevo, volví a tropezar con la misma piedra y volví a caer en un abismo profundo. Seguí escribiendo, tejiendo, y armando cosas. Volví a la superficie y aspiré profundo todo el aire que le faltaban a mis pulmones. Solté lastres, reí, lloré y lo intenté otra vez.

Descubrí que heredé la terquedad de mi madre cuando quiere hacer algo y no hay Cristo que la detenga. Que, para cosas diferentes, somos iguales. Y que, a la larga, la felicidad es sentarme con ella a tomar mate en cualquier lugar del mundo.

Aprendí que a mi ángel de la guarda nunca le hice las cosas fáciles y que debe ser una especie de Terminator, siempre rescatándome de los peligros y atento a mis imprudencias. Que puedo ser la Mujer Maravilla sin dar vueltas y que la intuición es el mejor lazo de la verdad que poseo.

Que soy como todos y que soy como nadie. Que me costó mucho hacer mi propio camino y hoy, que miro hacia atrás, puedo reirme entre amargo y amargo, sorprendiéndome de mi misma.

Que alrededor mío hay mucha gente maravillosa, que soportó mis disparates, que se enganchó en mis aventuras o que me ancló en la realidad. Que fueron barco, remo y puerto, llevándome a un sueño, acompañándome en una locura o esperando mi regreso para recuperarme.

No se si se puede pedir algo más que estar vivos. ¡¡Feliz sábado!! ¡¡¡¡Feliz 2017!!! ¡¡¡Que sus sueños se cumplan!!!

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