Estado N° 6 (19 de didiembre de 2016)

Los sueños son las promesas que nos hacemos a nosotros mismos y dependen sólo de nuestras ganas y voluntad para que se concreten.

Nadie hará por nosotros eso que queremos o necesitamos, debemos salir a cumplirlos y buscar la forma de hacer los realidad.

Podemos equivocarnos, podemos soñar algo y luego darnos cuenta de que estábamos equivocados, sobre todo si ese sueño incluye a otra persona y, tal vez, no responda a esas expectativas o ganas que nosotros pusimos. Pero nos queda la seguridad de haberlo intentado y no las dudas eternas de qué hubiera pasado si hacíamos realidad ese anhelo.

Y si eso que deseábamos no resulta tal cual lo pensamos o sentimos, nos queda siempre la opción de volver a soñar, de volver a creer, de empezar de nuevo, esta vez con la experiencia adquirida en la lucha de esos otros sueños que nos dejaron una enseñanza.

Soñar, con la madurez de habernos explotado tantas bombas en las manos, nos vuelve más prudentes, pero no menos audaces. Soñar, habiéndonos caído tantas veces, pero logrando levantarnos para perseguir otro sueño, otro proyecto, nos acercará a nuestra plenitud y felicidad. ¡¡Feliz lunes!!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Estado N° 65 (3 de marzo de 2071).

Estado N° 119 (15 de junio de 2017).

Estado N° 56 (15 de febrero de 2017).